El aislamiento térmico optimiza la eficiencia energética, mejora el confort y reduce el consumo de calefacción y refrigeración del espacio
En BlindBox®, somos conscientes de la importancia de una envolvente térmica eficiente, por lo que hemos desarrollado sistemas de cajón túnel prefabricados que garantizan un rendimiento óptimo en el control de temperatura, minimizando las pérdidas energéticas y contribuyendo a una construcción más sostenible.
El consumo energético de un edificio está estrechamente relacionado con su capacidad para mantener una temperatura interior estable sin depender excesivamente de la climatización. Un aislamiento deficiente puede provocar pérdidas de calor en invierno y un aumento de temperatura en verano, lo que incrementa el uso de energía y afecta tanto a la eficiencia como al impacto ambiental del edificio. Para evitar estos problemas, diseñamos los sistemas de BlindBox® para eliminar los puentes térmicos, que son los puntos críticos donde se producen fugas de temperatura.
Romper los puentes térmicos, clave para el aislamiento térmico
Para minimizar la transferencia de calor en los cerramientos, se emplea un sistema conocido como rotura de puente térmico; romper los puentes térmicos es fundamental para garantizar un aislamiento térmico eficiente en cualquier edificación.
Entre las principales ventajas de la rotura de puente térmico destacan el ahorro energético, aspecto clave en el cumplimiento de normativas cada vez más exigentes en términos de eficiencia energética, cuyo propósito es disminuir las emisiones de CO 2. Además, este sistema ayuda a limitar la condensación intersticial, un problema frecuente en climas fríos donde la humedad del interior puede provocar la formación de rocío sobre los perfiles interiores al descender la temperatura por debajo del punto de rocío, lo que puede generar humedades. Con la rotura del puente térmico, se logra elevar la temperatura superficial de estos perfiles, reduciendo significativamente la posibilidad de condensación.
En España, este sistema es fundamental para cumplir con el Código Técnico de la Edificación, que exige la implementación de la rotura de puente térmico en la mayoría del territorio nacional, alineándose con compromisos internacionales como el Protocolo de Kioto en la reducción del impacto ambiental de la edificación.
Más innovación, mejor aislamiento térmico
En BlindBox®, combinamos innovación y sostenibilidad para ofrecer soluciones de aislamiento de última generación. Nuestros cajones túnel están fabricados con Neopor®, un material basado en poliestireno expandido (EPS) con partículas de grafito que mejoran sus propiedades de conductividad térmica, evitando que se pierda energía. En comparación con otros aislantes convencionales, el Neopor® reduce la pérdida de calor, lo que se traduce en una mejora significativa de la eficiencia energética. Además, primamos la seguridad: nuestras soluciones están fabricadas con materiales ignífugos y cumplen con las normativas de seguridad más exigentes, garantizando una solución segura y duradera.
Además de mejorar la eficiencia energética, en BlindBox® apostamos por una construcción más sostenible. Nuestras soluciones prefabricadas permiten reducir el consumo de recursos, optimizando materiales y minimizando residuos en obra. Asimismo, al promover la construcción en seco evitamos el uso excesivo de agua, reduciendo el impacto ambiental del proceso constructivo. Por otro lado, nuestros materiales han sido seleccionados por su durabilidad y resistencia, lo que garantiza un aislamiento térmico eficaz a lo largo de los años sin necesidad de reemplazos constantes.
Tu herramienta para la legalidad vigente
En España, el aislamiento térmico en edificaciones está regulado principalmente por el Código Técnico de la Edificación (CTE), específicamente en el Documento Básico DB-HE «Ahorro de Energía». En diciembre 2019 se publicó una revisión del Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE) del Código Técnico de la Edificación (CTE) que entró en vigor el 23 de septiembre de 2020.
Este documento establece las exigencias mínimas para la envolvente térmica de los edificios, con el objetivo de limitar la demanda energética necesaria para alcanzar el bienestar térmico, dependiendo del clima, uso del edificio y régimen de verano e invierno. La última actualización significativa del DB-HE se publicó en diciembre de 2019, entrando en vigor en septiembre de 2020, y supuso un incremento en los espesores de aislamiento requeridos en las diferentes zonas climáticas del país.
Además del CTE, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por el Real Decreto 1027/2007 y modificado por el Real Decreto 178/2021, establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones destinadas a atender la demanda de bienestar térmico e higiene. El RITE fija exigencias en eficiencia energética, incluyendo rendimientos mínimos para equipos de generación de calor y frío, condiciones de aislamiento en equipos y conducciones de fluidos térmicos, y la incorporación de energías renovables.
Mejor aislamiento térmico es mejor protección para el edificio
Las fluctuaciones térmicas derivadas de los puentes térmicos generan contracciones y dilataciones repetitivas en los materiales de construcción, lo que puede provocar fisuras, debilitamiento estructural y un desgaste acelerado con el paso del tiempo. Estas variaciones de temperatura afectan especialmente a elementos como hormigón, aluminio, madera y revestimientos, reduciendo su resistencia y aumentando la necesidad de mantenimiento. Cuando los materiales están expuestos a cambios bruscos de temperatura sin una protección adecuada, su envejecimiento se acelera, lo que puede derivar en reparaciones costosas y una reducción en la eficiencia energética del edificio.
Un buen aislamiento térmico actúa como una barrera protectora, reduciendo los efectos de estos cambios de temperatura y prolongando la vida útil de la estructura. Al minimizar la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de los cerramientos, se evita la acumulación de tensiones en los materiales, preservando su integridad y funcionalidad durante más tiempo. Esto no solo mejora la estabilidad del edificio, sino que también reduce el coste de mantenimiento y contribuye, una vez más, a la sostenibilidad.
